Antes de comprar tu primera acción, mira por la ventana
Por José Luis – Inversor en Construcción
Te voy a ser sincero: estoy empezando en esto. Y la verdad es que abruma.
Cuando te pones a investigar cómo invertir, todo el mundo te habla de analizar empresas al milímetro, de calcular ratios raros, de leer informes anuales de 200 páginas... Yo ni siquiera he empezado a hacer eso y ya me doy cuenta de que algo falla en ese enfoque.
Es como si me dijeran que para ser un buen capitán de barco solo necesito conocer cada tornillo de mi nave. ¿Y el mar? ¿Y si hay tormenta? ¿De qué me sirve tener el barco más perfecto del mundo si zarpo directo hacia un huracán sin saberlo?
Me he dado cuenta de que, antes de obsesionarme con qué comprar, necesito entender dónde me estoy metiendo. No quiero empezar la casa por el tejado. Así que hoy no te voy a hablar de acciones, sino del "clima".
🌡️ ¿Hace frío o calor ahí fuera?
He estado leyendo sobre algo que llaman "entorno termodinámico". Suena a clase de física aburrida, pero en realidad es puro sentido común.
Piensa en el dinero como si fuera agua. El agua no desaparece, solo se mueve o cambia de estado.
- Si la economía se enfría (recesión), el dinero se congela. Se queda quieto en cuentas bancarias o Bonos del Estado por miedo.
- Si la economía se calienta (crecimiento o inflación), el dinero se evapora y sube. Se va a la Bolsa, a los pisos o a las materias primas.
Aquí es donde entra una palabreja que me ha cambiado el chip: Asset Allocation (o cómo repartir el pastel).
Imagínatelo así: Tú eres un chef.
- La decisión Macro (El Clima): Es decidir si montas un restaurante de sopas calientes o de helados.
- La decisión Micro (La Empresa): Es elegir qué marca de chocolate usas para el helado.
Si te empeñas en vender helados (acciones tecnológicas, por ejemplo) en medio de una ola de frío polar (una recesión), te vas a arruinar. Da igual que tu helado sea el mejor del mundo. Nadie lo quiere.
Por eso, mi primera lección aprendida es esta: Primero mira el clima, luego elige el menú.
⚙️ El motor de la máquina
Vale, pero ¿por qué cambia el clima? ¿Por qué a veces hay dinero por todas partes y otras veces desaparece?
Resulta que todo se mueve por ciclos. Y no son casualidad. Lo que estoy aprendiendo es que hay dos ritmos diferentes bailando a la vez:
1. El ritmo rápido (5-8 años): Es el que vemos en el telediario. El Banco Central es como el barman de una fiesta. Cuando quiere animar la cosa, baja los tipos de interés (barra libre de crédito). Todos nos venimos arriba, gastamos y pedimos prestado. Pero cuando la fiesta se desmadra (inflación), el barman corta el grifo y sube los tipos. Nos entra la resaca (recesión) y vuelta a empezar.
2. El ritmo lento (50-75 años): Este es el peligroso porque no lo vemos venir. Es como ir acumulando un poquito de resaca de cada fiesta anterior. Ciclo tras ciclo, el mundo va acumulando más deuda de la que puede pagar. Llega un momento en que la deuda es tan gigante que ni bajando los tipos a cero se soluciona.
Ahí es donde ocurre el "Momento Minsky". Me encanta el nombre porque parece de película, pero da miedo. Es ese momento en que el Coyote se da cuenta de que está corriendo por el aire y mira hacia abajo. Todo parece tranquilo y estable, hasta que de repente, ¡pam!, todo el mundo quiere vender a la vez para pagar sus deudas y el mercado se hunde.
⚖️ La palanca maldita
Todo esto ocurre por el Apalancamiento, que es la forma fina de decir "invertir con dinero prestado".
Al principio pensaba que esto solo lo hacían los bancos, pero me he dado cuenta de que afecta a todo. Si el mercado sube, endeudarse te hace parecer un genio porque multiplicas tus ganancias. Pero si el mercado baja... la caída duele el doble o el triple.
Ahora entiendo que cuando hay mucha deuda en el sistema, hay dos salidas:
- La salida fea (Deflación): Nadie tiene un duro, los precios caen y el que tiene efectivo (Cash) es el rey.
- La salida "menos mala" (Inflación): Los gobiernos imprimen dinero para tapar los agujeros. Aquí tu dinero en el banco se pudre, y lo único que te salva es tener "cosas reales" (inmuebles, oro, materias primas).
🧭 ¿Y ahora qué hago yo con esto?
Pues mira, si te soy honesto, hace dos semanas ni me planteaba estas cosas. Pero ahora, mirando mi brújula de novato para este 2026, veo cosas raras. No parece que estemos en una fiesta loca, pero tampoco en un funeral. Hay una mezcla extraña: la liquidez (el dinero fácil) parece que se está secando, pero los precios siguen subiendo.
¿Mi conclusión? Prudencia. No voy a intentar adivinar el número de la lotería. He aprendido que en este entorno, tener un poco de "pólvora seca" (dinero en efectivo) esperando oportunidades no es perder el tiempo, es estrategia.
Invertir no es un sprint. Es una maratón y yo acabo de dar el primer paso. Si quieres acompañarme y ver cómo me tropiezo (o no), aquí seguiremos.