No tengo un equipo de analistas en Wall Street (pero me he montado uno digital)

No tengo un equipo de analistas en Wall Street (pero me he montado uno digital)

He decidido hacer un paréntesis en el temario del curso.

Llevo semanas hablando de balances, de fosos económicos y de la psicología del mercado. Pero hay algo que me preguntáis a menudo y que, siendo honesto, es la única razón por la que puedo digerir toda esta información sin volverme loco: ¿Cómo diablos estudio todo esto?

Verás, cuando empecé en esto, mi sensación era de soledad absoluta. Me leía un informe trimestral y me atascaba en la página 3. Veía un gráfico técnico en un vídeo de YouTube y no sabía si era una "taza con asa" o un dibujo de mi sobrina. No tenía a quién preguntar.

Los grandes fondos tienen plantas enteras llenas de analistas junior, expertos en materias primas y bibliotecarios de datos. Yo tengo un portátil y una taza de café.

O eso pensaba.

Porque en las últimas semanas he refinado un sistema. He dejado de usar la Inteligencia Artificial para pedirle tonterías y he empezado a usarla para construirme un Comité de Inversión Personal.

Hoy no te voy a hablar de acciones. Hoy te voy a enseñar las tripas de mi sistema de aprendizaje.


El Contexto: Sobredosis de información, déficit de atención

Vivimos en la era del ruido. Si quieres aprender sobre el ciclo del cobre o la tesis del uranio, el problema no es que falte información; el problema es que te ahogas en ella.

Antes, el inversor minorista perdía dinero por falta de acceso a los datos. Hoy, creo que perdemos dinero por parálisis por análisis.

Intentar aprender finanzas a la vieja usanza (memorizando libros de texto en soledad) en 2026 es como intentar arar un campo con las manos teniendo un tractor aparcado al lado. He decidido subirme al tractor. No para que conduzca por mí, sino para poder arar más terreno en menos tiempo.


Mi "Staff" Digital: La metodología

He dividido mi proceso de estudio en cuatro fases lógicas. No importa si tienes una hora al día o cinco, la estructura es lo que cuenta. Así es como convierto el ruido en conocimiento.

1. El Café de la Mañana: Tomar el pulso (con Grok o Perplexity)

Antes de abrir ningún libro, necesito saber qué está pasando ahora. Pero no quiero entrar en Twitter y perder media hora viendo memes.

Uso herramientas conectadas a tiempo real (como Grok) para filtrar el ruido. Mientras me tomo el café, lanzo una pregunta directa:

"Dime el sentimiento actual sobre el mercado del Uranio. ¿Hay noticias de última hora sobre huelgas mineras o geopolítica que afecten a la oferta hoy?"

No busco consejos. Busco saber si el terreno está mojado antes de salir a correr. Esto conecta la teoría que voy a estudiar luego con la realidad inmediata.

2. La Biblioteca Privada: Ingesta de datos (con NotebookLM)

Aquí es donde ocurre la magia "aburrida". He dejado de leer PDFs en el navegador.

Uso NotebookLM de Google. Lo que hago es subirle los manuales, los informes anuales de las empresas o las transcripciones de los cursos que estoy haciendo. ¿Por qué?

  • Porque no alucina: Solo responde basándose en lo que yo le he subido.
  • Audio Overviews: Esta función es una locura. Me genera un podcast (en inglés, eso sí) donde dos "locutores" debaten sobre el documento que he subido.

Si tengo que limpiar la casa o salir a pasear, me pongo los cascos y escucho el resumen de la tesis de inversión. Es aprendizaje pasivo, pero se queda grabado.

3. El Examen Oral: El Tutor Socrático (con ChatGPT)

De nada sirve leer si no entiendes. Y aquí es donde la mayoría fallamos: creemos que entendemos algo hasta que intentamos explicárselo a otro.

Cuando termino de estudiar un tema (digamos, "oferta y demanda en metales industriales"), abro ChatGPT y activo el modo Thinking. No le pido que me resuma nada. Le pido que me ponga a prueba:

"Acabo de estudiar el ciclo del cobre. Actúa como un gestor de fondos senior escéptico. Hazme una pregunta difícil sobre qué pasaría con el precio si hay una huelga en Chile pero baja la demanda en China. Evalúa mi respuesta y sé duro."

Es brutal. Me obliga a razonar, a conectar puntos y a darme cuenta de que, a veces, no tenía ni idea de lo que había leído.

4. El Analista Visual: Mi "Gem" Personalizado (Gemini)

Esto ha sido el último descubrimiento. En Gemini (la IA de Google), puedes crear "Gems", que son versiones personalizadas de la IA con instrucciones fijas.

Me he creado uno llamado "Commodity Mentor". Ya sabe quién soy, sabe que soy conservador y sabe que odio la jerga innecesaria.

Cuando estoy viendo un vídeo de un curso y sale un gráfico complejo lleno de líneas y osciladores que no entiendo, hago una captura de pantalla. Se la pego a mi Gem y le digo:

"Analiza este gráfico. Explícame qué patrón se está formando y relaciónalo con la volatilidad histórica."

Como ya tiene "memoria" de quién soy, no me suelta una definición de diccionario. Me lo explica con tablas, comparativas y en mi idioma. Es como tener al profesor sentado a tu lado en el sofá.


Conclusión: Tecnología para potenciar el sentido común

Puede parecer mucha tecnología, pero al final, el objetivo es muy humano: reducir la incertidumbre.

Estas herramientas no invierten por mí. No deciden si compro o vendo. Eso es responsabilidad mía (y tuya). Pero me permiten:

  1. Filtrar el ruido del mercado.
  2. Entender documentos densos que antes me daban pereza.
  3. Validar mis tesis debatiendo con una máquina que no se cansa.

Estoy construyendo mi criterio propio, ladrillo a ladrillo, pero ahora tengo mejores herramientas para mezclar el cemento.

Si estás estudiando inversiones, deja de hacerlo solo. Móntate tu propio comité. Es gratis, no duerme y tiene toda la paciencia del mundo.